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jueves, 16 de febrero de 2012

Ecclestone: "En la F1, todo el mundo hace trampas"


"En la F1, todo el mundo hace trampas". Es sólo una de las perlas de Bernie Ecclestone. Este miércoles se pone a la venta en España 'El hombre que inventó la Fórmula 1. La historia secreta de Bernie Ecclestone', de Tom Bower (Editorial Urano). Es fruto de varios años de investigación. En ella colaboró el propio magnate del Gran Circo. Por ello, al principio iba a ser una biografía autorizada, pero acabó no siéndolo después de que el inglés se enterara de que se iban a revelar partes de su vida privada, como su tormentoso matrimonio con Slavica y sus vejaciones.
En la obra también se incluyen testimonios de personajes claves de la F1 como Montezemolo, Briatore, Dennis, Todt, Lauda, etc. Toda una historia de intrigas por el poder y visión por los negocios que comenzó ya en sus tiempos de la escuela cuando el 'Canijo', como le llamaban, revendía los bollos que había comprado camino del colegio.
El libro desvela sus tácticas de negociación forjadas en sus primeros empleos como vendedor de coches usados. Algunas son la aparente falta de interés, el secretismo o dejar que el otro realice la primera oferta. Se detallan numerosas curiosidades como que es casi ciego del ojo derecho de toda la vida, que a su caravana en el 'paddoc' la llaman el Kremlin, que nunca ve el final de las carreras, que nunca ha leído un libro, sólo le gustan las películas de James Bond o de acción o su sintonía en el móvil siempre ha sido la música de 'El bueno, el feo y el malo'.
Es el recorrido de un niño humilde criado en los suburbios de Londres en un ambiente austero y férreo hasta convertirse en el más rico de Gran Bretaña con una fortuna de 4.000 millones de dólares en efectivo. Su padre sólo le dio un consejo: 'No despilfarres, pero compra siempre lo mejor que te puedas permitir'.
Bernie hasta llegó a ser piloto. Primero de motos y, tras varios accidentes, luego de monoplazas. Pero lo suyo eran los negocios. Se estudiaba los periódicos y compraba motos que luego revendía. Empezó en un cobertizo. Luego compró un concesionario y fue creciendo hacia los coches.
Sobre su vida personal, se relatan anécdotas que subrayan su obsesión por el trabajo y su odio a las celebraciones y fiestas. Así en la primera de sus tres bodas, tras firmar en el registro, la funcionaria le dijo: '¿No se olvida usted de nada?'. 'No, ¿de qué?', contestó. 'De su esposa'. O de cómo conoció a Slavica, modelo 30 años más joven que él y 30 centímetros más alta. "Nada de chicas en boxes. Fuera", le gritó en Monza. "Como se te ocurra acercarte, te vas a llevar una patada", le respondió y encandiló con su fuerte y rebelde carácter.
Su entrada en los negocios de las carreras comenzó como agente comercial de un amigo piloto en 1958, Stuart Lewis-Evans. Pero éste se mató y optó por centrarse en vender coches. Regresó en 1965 como asesor de otro piloto, Rindt. Aunque éste se mató y ganó el título de forma póstuma, Ecclestone siguió y prometió no ser nunca más muy amigo de un piloto. Compró la escudería Brabham en 1971 y pronto se dio cuenta de que, para asegurar su negocio, debía trasformar la competición. Se las ingenió para ser el representante de los equipos, cobrando un porcentaje, y así fue subiendo en una espiral de negociaciones, intrigas y relaciones de amor-odio con gente como Mosley, Balestre, Enzo Ferrari, Ken Tyrrell o Frank Williams.
Así hasta asegurarse de ser el dueño de la Fórmula 1 y el único capaz de negociar a la vez con 19 circuitos, 12 equipos, la FIA y 120 televisiones del mundo.

Fuente: marca.com

miércoles, 8 de febrero de 2012

Los F1 más feos de la Historia


La Fórmula 1 es innovación tecnológica y lo que ello implica, es decir, correr riesgos. Los ingenieros del Gran Circo siempre han buscado en el límite del reglamento para encontrar el resquicio que los permitieran plantear una solución que los diera ventaja sobre el resto. Unas veces lo lograron: efecto suelo, turbo, doble difusor, etc., pero en otras el tiro les salió por la culata. Crearon engendros que no dieron resultado.
En Italia, país del diseño por exceletencia, y en casi todo el mundo, ya han bautizado al nuevo Ferrari como un coche feo. Todo por un escalón en su alerón delantero -también lo lleva el Force India-. La Gazzetta dello Sport llegó a titular en su portada: "Un morro feo". Sin embargo, si eso es estéticamente poco vistoso, otros inventos son casi un insulto a la vista.
Muchas escuadras pequeñas quisieron dar la sorpresa con algún atrevimiento visual que contrarrestara el menor presupuesto. Tyrrell se dio cuenta de que, aunque parezca increíble, en el reglamento no se decía que los monoplazas deben tener cuatro ruedas. Puso seis. Scheckter le dio un triunfo, pero no el título. Duró un año. Se cambiaron las reglas.
Entre los menos agraciados está el Brabham de 1968, cuando la aerodinámica empezó a ser fruto de investigación. Dos alas a modo de planeador de la Primera Guerra Mundial. Los setenta trajeron más ideas gloriosas como poner una chimenea altísima, que era de todo menos aerodinámica. Como al que se le ocurrió poner el espejo retrovisor justo enfrente del piloto... entorpeciéndole la visión frontal. 
Los ochenta fueron una época de experimentos con los alerones. Primero pongo unos cuadrados y muy voluminosos, tanto que en Italia los llamaron quitanieves. Luego, no pongo nada y afilo los coches. Todo a cuenta del agarre a la pista y la prohibición del efecto suelo.
En los noventa siguió esta tendencia a las variaciones con las alas. Así, alguien en McLaren pensó que poniendo dos en la parte trasera se mejoraría en la resistencia contra el viento. No tuvieron nada que hacer frente a Schumacher y su Benetton, que también fue controvertido a nivel mecánico, pero por su carga de combustible.
Todo ello propició que el reglamento fuera cada vez más restrictivo. Se acabaron los elementos móviles. Así, el último coche catalogado como feo fue el Williams-BMW con el morro de morsa. No triunfó porque Ferrari estaba en su época dorada con Schumi, pero sí hizo podios. Ahora, primero Brawn y luego Newey innovaron con algo tan poco visual como los difusores. La aerodinámica aún manda.
El March de 1971 tenía un alerón delantero a lo surf. Con todo, Peterson fue subcampeón.
March "Tabla de Surf" 1971
En 1968, Brabham innovó con la aerodinámica y un doble ala. Rindt, dos ‘poles’ y dos podios.
Brabham "Avion Antiguo"
El invento, de 1980, le salió mal a Lotus. Su V sin ala delante trajo un segundo a De Angelis.
Lotus "En V"
También de 1980. Un Shadow con picos. No logró ni clasificarse para muchas carreras.
Shadow "Sombra Picuda"
El más alto de la F1. La chimenea del Ligier de 1976 no evitó una ‘pole’ y tres podios de Laffite.
Ligier "Chimenea"
Tecno duró dos años. En 1973, con un coche con alas cuadradas, Amon logró su único punto en la historia siendo sexto en Spa.
Tecno "Alerones Cuadrados"
En 1972, Eiffeland le puso un espejo retrovisor en medio a Stommelen. No fue capaz de puntuar. La escudería duró poco en la F1.
Eifelland "Retrovisor"
El alerón de morsa de Williams-BMW de 2004 no fue rival para ‘Schumi’ y Ferrari. Con todo, Montoya y Ralf hicieron varios podios.
Williams "Morro de Morsa"
Es 1979, pero parece de los cincuenta. Gordo y redondo. Así era el Arrows. Hizo cinco puntos.
Arrows "Gordo"
Estirado, con muchas salidas de aires laterales. Palmer y Rothengatter ni puntuaron.
Zakspeed "Alargado"
Ferrari estaba perdido y revolucionó todo. Llegó Schumacher, pero a los ingenieros se les ocurrió poner unos alerones bajísimo. Williams, con el diseño de Newey, arrasó con Hill y Villeneuve. Michael fue tercero.
Ferrari "Sin Alerones"
1995. En Woking se les ocurre poner dos alas detrás. Ridículo frente a Benetton y Schumacher.
Mclaren "Doble Ala"
Engendro plano de Ferrari en 1980. Bautizado como ‘el quitanieves’. Sólo sumó ocho puntos.
Ferrari "Quitanieves"
Un caso único. Tyrrell, en 1976, puso un coche con seis ruedas. Acabó tercero y cuarto del Mundial y hasta ganó una cita en Suecia.
Tyrrell "6 Ruedas"
Tecnología ‘punta’ para el McLaren de 1979. Acabó a 100 puntos de Ferrari.
Mclaren "En Punta"
En 1975, anticipó la chimenea del Ligier. Más inclinada. Hunt ganó una prueba y fue cuarto.
Hesketh "Chimenea"
De 1983. Escalones atrás y ala delantera partida para las salidas de aire. Otro fracaso.
Toleman "Escalonado"

Fuente: marca.com